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martes, 18 de septiembre de 2012

“TRAS LAS HUELLAS DE NUESTROS PROPIOS DESTINOS”



¿Porqué esperar a que acontezcan las cosas por si solas?
¿Porqué esperar sentado lo que nunca ha de llegar?
¿Porqué anclarse a diversas ideas sin aliento?
¿Porqué no elevar la conciencia más allá de los ojos?
¿Porqué no atisbar nuestra auténtica realidad?

Por no querer despertar de un eterno sueño social
que cada vez más aletarga nuestros verdaderos sentimientos,
contradiciéndonos siempre por ello sin fundamento alguno,
y por ser sólo uno más del inmenso rebaño y no por el contrario,
un ser diferente e internamente inteligente.

Dicen que el futuro es una simple ilusión que aún no llegó,
pero ahora yo me pregunto por qué llamarle ilusión,
sí sobre todo nosotros mismos lo creamos mediante nuestros actos,
mediante nuestros propios triunfos y fracasos.
¿Porqué no reconocer de nuestra vida, nuestra propia autoría?

Dudar dicen que es de sabios, siento que no así mismo negar lo evidente,
que el destino puede ser nuestro mejor aliado o peor adversario,
dependiendo del camino que escojamos a cada paso que demos,
de cada una de las decisiones que día tras día adoptemos,
de cada pregunta que nos hagamos y de las internas respuestas que hallemos.

Tras las huellas de nuestros propios destinos vamos pues somos sus autores,
nadie a excepción del creador conoce mejor su obra,
las sendas son recorridas antes incluso de transitarlas,
cada cual es peregrino de su vida lo desee o no,
las decisiones que adoptas hoy serán el reflejo del mañana.

¿Porqué esperar a que acontezcan las cosas por si solas?
¿Porqué esperar sentado lo que nunca ha de llegar?
¿Porqué anclarse a diversas ideas sin aliento?
¿Porqué no elevar la conciencia más allá de los ojos?
¿Porqué no atisbar nuestra auténtica realidad?

¿Para qué hacerse estas preguntas pudiendo vislumbrar las respuestas?
Que todos somos dueños de un espacio de tiempo,
ese que a veces vivimos intensa o magistralmente,
y que en otras ocasiones malogramos por diversas circunstancias.
Caigo en la cuenta de que nosotros mismos escribimos nuestras vidas,
y de que vamos tras los pasos de nuestras propias huellas.